Anatomía del cinéfago
Jesús Palacios, en esa Biblia fundamental del cine gore que en su libro Goremanía, define la cinefagia como "el término acuñado por algunos críticos y escritores cinematográficos modernos, por contraposición a cinefilia. Se sobreentiende que el cinéfago come de todo y disfruta tanto del buen cine como del peor, sazonándolo todo con sentido del humor.”
Podríamos ampliar esta estupenda definición indicando que, el cinéfago, es ese individuo que es capaz, deshaciéndose de sus prejuicios, de disfrutar tanto con los Gremlins como con Casablanca.
Es ese ser humano que, sin pudor alguno, se pone a ver Ciudadano Kane después de pegarse una buena sesión de cine gore, es el personaje entrañable que no siente ningún complejo de culpa por pasarlo bien viendo El ataque de los tomates asesinos, a pesar de que reconoce que su peli favorita es Taxi Driver, El vampiro de Dusseldorf o El séptimo sello.
Porque el cinéfago ni juzga ni condena. No es que sea un conformista este personaje, simplemente prefiere ver por sí mismo si las películas de Bruce Lee son tan malas como algunos dicen o que hay detrás de nombres tan alabados por la cultura “oficial” y socialmente aceptada como Buñuel, Bergman o Rossellini. Esto provoca que el cinéfago vaya alimentando su mente atormentada con un amplísimo espectro de diferentes referentes culturales de todo tipo y procedencia. Por ello suele desarrollar un olfato cinematográfico superior a la media, y en su bagaje vital conoce la obra de Woody Allen tan al dedillo como la de Russ Meyer o Herschell Gordon Lewis. Nombres como el ya citado Jesús Palacios o Jordi Costa son algunos ejemplos de cinefagia en el terreno de la crítica, pero también lo son Tarantino, Peter Jackson o el mismísimo Garci –que en una ocasión dijo en su programa que la mítica Terminator II, era una obra maestra, todo sin que un tono maliciosamente irónico barnizara dicho comentario-.
El señor de los anillos, por ejemplo, desde el punto de vista crítico, es un film que se puede comentar perfectamente desde la cinefilia haciendo referencias a géneros clásicos que van del Western al Peplum o del cine fantástico a la Road movie. Pero a lo que voy es a que esta trilogía del anillo no se asume cinematográficamente en todo su espectro si no se conocen Mal gusto, Braindead o Criaturas celestiales, ya que es de la cinefagia de donde procede el bueno de Peter Jackson, aunque como otros muchos cineastas también sea un frenético contemplador de cine clásico –su próxima peli es un remake de King Kong...-.
Pero ojo, de lo que hemos dicho se deduce que el cinéfago ve de todo, no sólo cine-caspa, ni trash movies. Porque para este ente del que estamos hablando el estudio de los clásicos -de Ford, Lang, Hitchcock, Murnau, Wilder, etc.- no es algo necesario, es algo indispensable.
Así que la próxima vez que os crucéis con alguna de estas entrañables criaturas que son los cinéfagos no dudéis en abrazarla como si de vuestro retoño se tratara ni en darles cariño y atención, pues el cinéfago es, ante todo, un ser agradecido y retozón.
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Facu dijo
me gusto el articulo, es el primero que leo, y seguramente seguire leyendo, soy bastante adicto al cine en general asi que espero encontrar buenas pelis aqui.
un saludo!
16 Septiembre 2005 | 06:42 PM