"A la mala escritura": Charles Bukowski
"A la mala escritura". Esta es la dedicatoria con la que comienza un libro mítico -titulado Pulp- escrito por un autor maldito: el simpar Charles Bukowski.
Este alemán nacido en 1920 vivió casi toda su vida en Los Ángeles, ciudad estadounidense a la que sus padres se trasladaron en 1922. De un autoritarismo feroz, su padre -según cuenta por boca de su alter ego Henry Chinasky en La senda del perdedor, excelente novela sobre su niñez- le pegaba constantemente. Parafraseando lo dicho por el propio Bukowski: "me pegaba por casi todo, por cualquier cosa. Tenía que cortar el cesped y, cuando acababa, mi padre se tumbaba en el suelo para ver como había quedado. Si una sóla brizna de hierba sobresalía del resto, me pegaba una paliza con la cincha que usaba para afilar su cuchilla de afeitar".
Esas palizas que hacían llorar de rabia y dolor al bueno de Bukowski terminaron en su primera adolescencia. En la ya mencionada La senda del perdedor cuenta como aguantó sin rechistar
su última paliza: Su padre le estaba pegando como de costumbre, pero esta vez Chinaski decidió no llorar. El cabeza de familia se afanaba en golpearle con más fuerza, pero Charles no emitió ni un leve gemido. Agotado de golpearle sin ningún resultado, miró a su padre a los ojos y le dijo: "Esta es la última vez que me pones la mano encima". Su padre le gritó e insultó, pero nunca más volvió a golpearle. Y Buk se iba curtiendo ante la perra vida que le esperaba.
Es durante esa misma adolescencia cargada de dolor -ya que a los problemas típicos de esa edad y a sus problemas familiares, había que sumarle un grave caso de acné que Bukowski padeció durante años- cuando descubre el alcohol en casa de un amigo. El padre de un pardillo de su colegio tenía una bodeguita, y de vez en cuando dejaba a los chicos probar los sabrosos licores que acumulaba. Para Bukowski aquello fue toda una revelación -por primera vez en toda su vida sentía que el mundo era hermoso- y el comienzo de un alcoholismo al que probablemente le debamos algunas de las mejores páginas surgidas de la pluma de este genio maldito.

Buk pasó buena parte de su existencia en lo que prosaicamente podríamos calificar como trabajos de mierda. Esos trabajos le duraban poco, hasta que se topó con el servicio postal de los EE.UU. Doce años de su vida transcurrieron trabajando como cartero, hasta que un día decidió abandonarlo todo para escribir una novela: Cartero
Marcado por la muerte por alcoholismo de la única mujer a la que amó, Buk se dejó llevar por la bohemia, siempre escribiendo, siempre bebiendo y apostando a los caballos o hablando con alguna mujer. Poco a poco el éxito fue llamando a su puerta. Este paso de vivir casi como un vagabundo a ser un autor de prestigio underground, quedó expuesto en su novela Mujeres. Según él, Mujeres es su venganza tras pasar varios años sin tener sexo con ninguna fémina -vamos, a pan y agua-, hasta que el reconocimiento de miles de lectores le propició el tan deseado contacto carnal, tanto con jóvenes universitarias como con señoras de vida licenciosa.
Aquí nos hemos centrado en sus novelas, sin embargo Bukowski es considerado como uno de los más importantes poetas americanos contemporáneos. Sin embargo, como novelista, su influencia va de autores como John Fante a Celine o Hemingway.
Su obra es totalmente recomendable porque está cargada de fuerza y energía. Su estilo estremece por su realismo, a pesar de lo cual un cierto tono
lírico y salvaje impregna sus palabras, ya describa una visita al hipódromo, ya un encuentro con alguna mujer o una pelea de boxeo. A través de las páginas de las obras que dedicó a su otro yo, Henry Chinaski, se va creando un universo propio que te agarra por los cojones -con perdón- y te impide despegarte de sus libros hasta la última página.
No espereis héroes ni proezas en sus escritos, ni busqueis consuelo o comprensión. Sus libros son ante todo una gran pregunta, parecida a la que se hacía en un libro de entrevistas cada mañana al levantarse, cuando ya era rico y famoso: "Dios mío, ¿y ahora qué?"
Otras novelas suyas son Factotum -sobre su
juventud- y Hollywood -una ácida crítica al universo del cine que él tanto detestaba, en el que relata sus desventuras a la hora de escribir un guión sobre un novela suya-.
Pulp es su única obra en la que apenas hay retazos de autobiografía, y uno de los mejores libros que se hayan dedicado "...a la mala escritura", es decir, a las novelas Pulp. La vieja de la guadaña le impidió seguir explorando esa vía literaria cuando se lo llevó, un triste 9 de marzo de 1994.
Publicando en Internet desde 1823




Bw dijo
Como olvidarme del Buko.
22 Septiembre 2005 | 05:46 PM