Quentin Tarantino y CSI: Grave Danger
Vale, los habituales de El blog de Jack Tatum, y otros crápulas de similar calaña, ya saben que cuando hago un post de Tarantino no puedo ser imparcial ,ya que -como le pasa a la mayoría de la gente con criterio- soy un FANÁTICO de todo lo que hace este director, y si sacara un DVD de él haciendo aguas mayores en el excusado, probablemente me lo compraría en la edición especial en 2 discos sin ningún tipo de remordimiento.
Sin embargo, puedo prometer y prometo
que lo que voy a decir sobre el capítulo doble de la serie CSI Las Vegas -titulado Grave Danger- que ha dirigido el Sr. Quentin es casi objetivo.
En primer lugar, CSI es una serie que resulta entretenida desde el primer capítulo de la primera temporada de la primera versión -Las Vegas; también hay una versión Miami y otra Nueva York, todas similares pero, a la vez, distintas entre sí-. Una de las grandes bazas con las que juega la serie de Jerry Bruckheimer es su estética. Si te la topas cualquier día haciendo zapping, la combinación de colores básicos -azules, verdes, rojos- y la iluminación acogedora -casi en penumbra- con la que está rodada, probablemente logren que te quedes un buen rato pegado al canal para ver de qué va la cosa. No en vano, casi toda la acción se desarrolla en diferentes laboratorios: ¿alguna vez habéis visto un laboratorio que esté casi a oscuras como los de esta serie? No, la iluminación de estos lugares de trabajo suele ser blanca, fluorescente e inmaculada, y por tanto, bastante fría y aburrida.
Por otro lado, los guiones -impecablemente elaborados- consiguen dotar a este producto audiovisual de referencias a otras series que van de McKiver a Expediente X, pasando por los cientos de programas de ficción sobre policías como Nuevos policías, a lo que habría que sumarle incluso la influencia de los libros que Conan Doyle dedicó al mítico Sherlock Holmes. Si a esto le añadimos un buen reparto de actores curtidos en la pequeña pantalla y un formato visual novedoso -esos zooms que te introducen en lo más profundo de una autopsia...- el éxito está casi asegurado.
Pero este post no era para hablar de CSI, sino del capítulo que ha ideado y dirigido el filmmaker más Pulp -y Pop- de la Historia.
Grave Danger comienza con el secuestro de uno de los componentes del equipo de CSI, tras lo que un individuo anónimo pone en jaque a toda la tropa de investigadores pidiendo un millón de dólares de recompensa si quieren volver a ver a su amigo con vida. Hasta aquí no hay nada que se salga de lo que es un producto de ficción de suspense, ¿verdad? Vale, digamos -sin ánimo de desvelar demasiado- que a este técnico de CSI no lo tienen escondido en un zulo o amordazado en algún oscuro sótano. Está enterrado vivo.
Enterrado vivo con: varios tubos de luces químicas, una cinta de cassette, un aparato para oírla, oxígeno para 12 horas, una bala y una pistola. La cosa va mejorando, ¿verdad?
Pero es que nuestro amigo el secuestrador es un hombre concienzudo que, en realidad, no actúa por dinero, sino por venganza. Por ello irá complicando la trama a cada minuto, haciendo que el espectador alcance cotas de tensión nunca antes percibidas ante una serie de televisión. Estos dos datos -el enterramiento y la venganza- ya huelen a Kill Bill lo suficiente como para poder afirmar que el capítulo -sin salirse en absoluto del patrón que marca la serie- pertenece por derecho propio al universo Tarantino.
No quiero destrozarle a nadie el disfrute de ver el capítulo con los menos datos posibles, pero sólo diré que cuando penséis que la situación no puede empeorar más, tardaréis bien poco en comprobar qué equivocados estabais.
Tarantino nos ofrece así una hora y media de adrenalina pura, convirtiendo las 625 líneas de nuestros televisores en una divertida y aterradora trampa capaz de atrapar a cualquiera. Y, por supuesto, pone su toque de guiños,
tanto musicales como cinéfilos -atención al poster que aparece en la casa de un sospechoso, de la película Cabin Fever, dirigida por Eli Roth, habitual colaborador de Tarantino, el cual le ha producido su último film, titulado Hostel; y ojo al cameo que hace el gran Tony Curtis-.
En fin, si quereis disfrutar de una producción hiper entretenida, que no os arrepentireis de haber visto, y os apetece comprobar como el bueno de Quentin también se mueve como pez en el agua en el terreno televisivo , no os perdais CSI: Grave Danger.
Publicando en Internet desde 1823



Vincent Vega dijo
Es el mejor capítulo de CSI con diferencia, genial.
19 Noviembre 2005 | 03:12 AM