El Cine Subnormal: Vomitando en la Cara de Shyamalan
Vamos a ver, aún no he visto La joven del agua -ni pienso pagar por verla: thanks, mr. mule!-, así que no voy a hablar de algo que no conozco. Hablaré sobre lo que he visto: el resto de pelis de este tipo.
El sexto sentido: me pareció un divertimento como otro cualquiera. Y no, no soy de los listos que adivinó el final -gracias a dios-, pero me pareció un film entretenido, con algunos momentos bastante logrados, aunque su indefinición -como siempre le ocurre a este director, el film pretende abarcar tanto que no aprieta nada- me disgustó un poco, ya que la peli podría haber sido más redonda. No entro a valorar el final sorpresa del que ya se ha dicho mucho -aunque a mí en esta peli no me pareció una mala elección-.
El protegido. En mi -nada humilde- opinión estamos ante el mejor trabajo de Shyamalan. Sin ser -como lo califican algunos- un film de culto, la película plantea algunas interesantes reflexiones sobre la condición humana, aunque tampoco está muy claro qué nos quieren contar hasta bien avanzado el film, pero bueno.
Agárrense que vienen curvas:
Señales Una de las peores películas que he visto en mi vida. Partiendo de un hecho extraordinario -la llegada a la Tierra de los extraterrestres más ineptos de la galaxia, como luego demostraré- se nos vende un film fálsamente fantástico para envolvernos con él una plúmbea y superficial metáfora sobre la fe. Esta es la película religiosa de Shyamalan en la que, de nuevo, nos distrae con trucos de mal ilusionista para que no miremos a la manga cuando saque su carta. Todo el film está construido en dirección a un climax demasiado forzado, lo que arrastra el ritmo de una película que no se decide entre la ci-fi cincuentera, el terror de susto fácil o el telefilme de Antena 3 después de comer. La película no pretende más que exponernos que no importa cuanto se tuerzan las cosas -tu mujer la diña, tu hija es una flipada del agua, los aliens invaden tu granero...- porque Dios siempre estará de nuestro lado -sobre todo si eres de los EEUU, pero esa es otra historia...- y jamás hay que perder la fe. Al final, el bueno -y algo inclinado a las tendencias políticas de un poquito más allá de la derecha- de Mel vuelve al redil y siente, cual Ned Flanders, haber renegado de sus creencias.
EL DATO: (((CUIDADO, SPOILERS!!!!!!!))) Tenemos unos extraterrestres que mueren al contacto con el agua. Aaaaaah, lógico entonces que quieran colonizar el PUTO PLANETA AZUL. Eso sí, los tipos son unos valientes, ya que vienen a pelo, sin ropita, en pelota picá. Como para que chispee, vamos. Con un fallo de guión TAN grande no tendría ni por qué desmenuzar la peli como lo he hecho, pero bueno.
El bosque: ahora seré breve (((CUIDADO: MÁS SPOILERS))). Un grupo de gente acojonada porque en su New York natal hay personas malotas que roban, matan y violan, decide fundar una sociedad al margen, para lo que crean un pueblo en un lugar incomunicado en medio de la nada. Para que los nuevos habitantes del pueblo -los que hayan nacido allí- no se enteren de que fuera hay gente mala malísima que no devuelven ni los DVD rebobinados al videoclub, deciden ir tirando en plan Amish, como en el siglo XVIII/XIX. Eso sí, para que los jovenzuelos no se escapen, se inventan que hay unos monstruos mega chungos que te cogen si vas al bosque y te ponen todas las películas de Garci del tirón -esto no lo dicen en la peli, pero seguro que era así-.
Es decir: para escapar de un mundo cruel y sanguinario y vivir sin miedo a ser agredidos por una amenaza real, deciden crear una amenaza ficticia para que sus hijos vivan acojonados el resto de sus vidas y el statu quo de la nueva sociedad que han creado prevalezca. Vivir una mentira que te priva de libertad es un buen precio por nuestra seguridad. ¿¡¡¡pero habéis visto un mensaje más fascista en toda la historia del cine!!!!?. Vamos, ni Raza del generalísimo, ni El Triunfo de la Voluntad, ni nada. La cosa podría pintar de otra manera si el final no fuera feliz, pero amigos, aunque este tipo tenga aires de grandeza y pretenda compararse con el mismísimo Hitchcock -los cameos no son lo único que le delata...-, al fin y al cabo es un director de cine comercial, y el Happy End viene en el contrato. Repito, no he visto La joven del agua, pero aseguro -a riesgo de equivocarme y quedar fatal- que tiene un final feliz.
Reconozco que mi pasión a la hora de poner a parir a este buen hombre -ayh, señor, el gran cineasta que ha perdido Boollywood-, es un ser al que da gusto odiar, y me place decir que lo que hace es anti-cine. Pero eso no me ciega a la hora de hacer mis críticas a una obra -en conjunto- cuyo mayor pecado es la falta de honestidad total, coronada por el afán más pretencioso: guiones tramposos -no hablemos de los trailers de sus películas-, falsos juegos entre géneros, finales forzados, films huecos vendidos como metáforas visionarias, etc.
Eso sí, no pienso perderme su última peli para seguir acumulando argumentos que me permitan denostar su anti-cine. Por ahora la crítica americana ya ha hablado: rotten tomatoes
Publicando en Internet desde 1823



sinpalabras dijo
Vaya, pues yo pensaba que un spoiler era esto.
16 Agosto 2006 | 03:59 AM